domingo, 18 de julio de 2010

Buscando razones

No creo en nada, ni en nadie.
Ni en el tintero, ni en el titiritero
ni en un banquero ratero.

No creo en los curas,
ni en los que curan,
ni creo en los bomberos
o los plomeros.

No creo en los libros,
ni en los libretos
-y mucho menos
en los panfletos-.

No creo en dioses
y sus venganzas
y sus ¿justificables?
matanzas.

No creo en mi,
ni creo en nadie,
ni en el futuro de la nación
ni en las guerras de prevención.

No creo en la vida,
ni creo en la muerte,
ni creo en la suerte
de un pobre homicida.

Y sin embargo,
sigo aquí,
buscando razones
para creer en algo.