lunes, 17 de mayo de 2010

Este deseo de elevarme...

Tanto necesitarte
y no tenerte.
Tanto desearte,
y no saber donde encontrarte.
Tanto buscar en mis pulmones,
algún residuo de tu inalterable aurora.

Moverme a la deriva,
con más peso del que nunca,
y estas ganas infinitas
de soplar su esencia al viento.
De ahogarme en un suspiro
de su más calido abrazo.

Yo quisiera en este instante,
que mi corazón muere cortante,
que me enseñes lo que sabes,
del amor y sus andanzas,
del dolor y sus venganzas
y de esta clave impoluta:

Ignorar lo que sucede,
y perderse en este mundo,
tu mundo gitano,
que no tiende la mano
a forastero alguno
ni a ningún enamorado.