jueves, 18 de junio de 2009

Una pequeña historia sureña

Les voy a contar una historia mis queridos lectores, espero la lean. La historia trata de un Rey y del olvido. La historia trata de sangre y tiranía. Y se las presento acontinuación:

Hace un tiempo, unos veinte años posiblemente, reinaba en un país sureño un despota. El despota se había ganado la confianza de su pueblo haciendose pasar por democrata. Recitaba el dictado de las clases menos favorecidas, que cegadas por el horror de su historia, confiaron en el lider. Alan, el despota, llegó al trono tras amenazar a los reinos más poderosos que no se rendiría a sus pies, que no pagaría deudas ilegitimas; Había prometido un reino para los necesitados, para los niños y niñas que vivían en los techos de cartón.

Con el tiempo el tirano, tan inocente al principio, comenzó a mostrar su verdadero rostro. Reprimió a los necesitados que gritaban su decadencia y creo una red de corrupción a su alrededor. Ordenó al ejercito atacar las prisiones de la ciudad capital: Linma. Estas prisiones albergaban gran cantidad de presos políticos, que estaban protestando contra las precarias condiciones de encarcelamiento: murieron alrededor de 400 personas. Y su deficiente manejo de la economía provocó una inflación de casi 8.000%.

Viendose Alan en tan complicada situación, decidió dejar el tróno, y apoyar implicitamente a uno de sus admiradores, Albert Fuji, quien generaría una ola de represión y corrupción, todavía peores que las de su predecesor. Como entre tiranos se fastidian, Alan se vio obligado a salir del país, para regresar cuando Fuji perdió el tróno porque dios le quitó su potestad.

Alan quería volver al poder, pero no tenía muchos admiradores. Entonces creo un plan maestro. Inyectó en cada persona una dosis de "olvido". Y todos los peruanos olvidaron su reino de terror de hacía unos años.

Le volvió a pedir al pueblo que lo devolviera al tróno, y lo consiguió. Pero en esta ocasión ni siquiera se digno a engañar a los necesitados. En unos cuantos días firmo tratados internacionales que vendía la patria poco a poco. Se arrodillo a los intereses de los reinos más poderosos, y olvido las necesidades de su pueblo.

Este pueblo, enojado con su rey, comenzó una ola de protestas. Los legitimos dueños de las tierras más descaradamente vendidas -que les llamaban indigenas- exigían al gobierno que recuperara sus tierras. El gobierno engañaba al pueblo diciendo que esos dueños eran unos egoístas, pues querían su tierra solo para ellos. Nunca respondió cuanta sería realmente la ganancia del pueblo por la venta de estas tierras.

Como los "indigenas" seguían en su contra, y como ya estaba cansado de ellos, utilizó una técnica que conocía desde su anterior reinado. Mandó bombardear y disparar en contra de los indigenas. Docenas de indigenas murieron en la represión, pero el gobierno, muy perspicaz, le dijo al pueblo que habían muchos militares muertos, y omitió el número de víctimas indigenas. Algunos, no tan estúpidos, nunca se creyeron el cuento.

ALAN GARCÍA... ASESINO

VIVAN LAS LUCHAS DE LOS PUEBLOS INDIGENAS